"Almas en la cornisa: Idealizaciones, insatisfacción, desafíos, felicidad y salvación" - Hugo Gabriel Oviedo

 

Agradecimientos

 

     A lo largo del recorrido de este ensayo y, con él, del trayecto final de esta carrera, han venido a mi memoria personas que hicieron posible que este camino se volviera más placentero, incluso en los momentos difíciles; personas que me ayudaron a disfrutar cada instante con sentido y gratitud.

     A Soraya, pilar generoso y firme, sostén de tantos estudiantes, entre los que me incluyo. Su ayuda incondicional ha sido faro y abrigo en los días grises.

     A mis compañeras, que con sus miradas, ideas y sensibilidad ampliaron la mía, y enriquecieron profundamente esa visión inicial, aún torpe, con la que me lancé a esta maravillosa carrera.

     Al ISP Nº 5 y a todo su equipo directivo, docente y no docente, que apuestan, con convicción y entrega, a la educación, incluso en contextos complejos.

     A mi familia, que no solo me acompaña, sino que estudia conmigo, y vive este desafío como propio.

     A mis compañeros de trabajo, por el aliento y la comprensión.

    Y a mis padres. Siempre. Por estar.

 

 

 

 

 

 

 

 

La literatura expresa la sociedad; al expresarla, la cambia, la contradice o la niega. Al retratarla, la inventa; al inventarla, la revela.

OCTAVIO PAZ

 

Crecer en una cultura es, en realidad, aceptar todos los límites. Sin embargo, es posible que la literatura sólo exista para obligarnos a mejor transgredir dichos límites.

J.M.G Le Clézio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

    

      Hay almas que caminan por el borde. Que no se conforman con lo dado, que tropiezan con los límites de lo esperable, lo normado, lo correcto. Almas que se sienten fuera de lugar, y sin embargo no renuncian a buscar. Este ensayo nace desde esa cornisa: el espacio donde las idealizaciones tropiezan con la realidad, donde la insatisfacción se vuelve pregunta, y donde la felicidad se vislumbra como posibilidad, pero también como desafío.

     A través del análisis de obras como Matáte, amor de Ariana Harwicz, Las primas de Aurora Venturini, Las criadas de Jean Genet y los cuentos La felicidad y Una razón para irse, así de María Teresa Andruetto, proponemos indagar cómo la literatura abre un espacio para interrogar esas construcciones que nos envuelven y nos limitan: la familia, el matrimonio, la maternidad, la obediencia, el deseo.

     Este recorrido literario se inscribe en un marco teórico contemporáneo que dialoga con la reflexión de Giorgio Agamben, Darío Sztajnszrajber, Marc Angenot, María Teresa Andruetto, entre otros.  

      Este ensayo se ofrece, entonces, como un intento de construir un horizonte literario y vital donde no temamos asomarnos al borde, porque es allí, en la cornisa, donde la verdad más profunda del alma puede desplegarse, liberada de las imposiciones del poder y dispuesta a desafiar la insatisfacción para abrirse a la felicidad y la salvación.

 

 

 

 

 

 

 

Primera parte: hacia un horizonte literario

 

1.     Extrañamiento

 

    Buscando nuestro “horizonte literario” o nuestro posicionamiento frente a la enseñanza de la Literatura trataremos de no ser tibios, para poder ir definiendo un perfil, mejor o peor, no lo sé, pero al menos un perfil. Diríamos que estamos en la búsqueda de un “Perfil Dinámico”, en movimiento constante. Por eso, jamás nos atreveremos a dar una conclusión en las temáticas que aborda este trabajo ensayístico, porque entendemos que una conclusión no es más que el inicio de otro cuestionamiento mayor, diferente.

     Empecemos.

     El presentimiento que tenemos, luego de leer estas obras, es que más que conclusiones lo que surgieron fueron preguntas, interrogantes; así nos dejó la primera novela: Matáte amor, de Ariana Harwicz: ¿acaso no somos nosotros los lectores los que completamos la obra? Bueno, este es un buen ejemplo de lo dicho.

     La autora toma la voz de la narradora, esposa, madre, que cuestiona su vida, su presente; ya vemos aquí una crisis existencial enorme, donde surge el primer debate: entre el deseo y el asco,  esclavitud simbólica y libertad, entre la vida rural  y una pulsión que si no se controla puede ser destructiva.

     Comenzamos a derribar mitos sociales, construcciones; vemos como aquello que en nuestra inocencia creíamos idealizar, se cae por tierra. Algo tan significativo y representativo en nuestra sociedad actual como la maternidad, acá se presenta como una prisión simbólica pero que, haya en la literatura, una forma de fuga, de escape. “…cuando mi querido se aparece con el calzón medio bajo y me dice ¿por qué no deja de llorar?, ¿qué quiere?, vos sos la madre, tenés que saber. No sé qué quiere, le digo, ni la menor idea...” (Harwicz 2012, p. 5)

     Como hemos venido trabajando siempre que nos referimos a una mujer, hacemos referencia al alma humana; acá no se disputan géneros, todos estamos en la misma situación. Alma: nuestra gran protagonista, diríamos el recurso eterno y protagónico de nuestra madre: la Literatura. Con esta sustancia capaz de producir los más elevados placeres y al mismo tiempo las más angustiosas penurias.

     Distanciada del mundo de las reglas sociales, vive de lo que le dictan sus instintos. En su discurso interior, en sus luchas camina siempre en una cornisa. ¿Acaso no convivimos con relaciones por conveniencias, conversaciones forzadas, risas, máscaras? Es fácil pegarle a nuestra protagonista, pero… ¿no tenemos la sensación, muchas veces, o el deseo de fugarnos de tal lugar y  salir corriendo? Ahora entiendo esta frase, que me generó extrañamiento: “Si tu niño llora tanto como para terminar con tu entereza y sientes que estás a punto de perder el control, huye”. (p. 5) Cuando el bebé llore, ¿salir huyendo? ¡Qué despiadada! Podemos caer en el llano y decir eso. Pero, ¿qué nos dice entre líneas?

Se despliegan, también, en las ficciones de este siglo, voces narrativas paranoicas y vacilantes, o socarronas y alucinadas, que se sitúan entre mundos para entretejer historias donde los tiempos, los territorios y las identidades se repliegan sobre sí mismos o multiplican instancias de incertidumbre en los relatos. (Righetti 2025)

      ¿Entendemos la desesperación que atraviesan las personas? Juzgamos hechos sin conocer el trasfondo.  Es la literatura la que nos permite crear mundo, pero que a su vez nos introduce en otras miradas, ajenas, lejanas. Si lo pensamos en verdad, ¿quiero esto para mi vida? No hablo de suicidio o muertes, sino de sueños que dejamos a un lado, por encierros, por dictámenes, por sentencias, por ignorancia, porque lo establecido nos condujo a un callejón que no muestra luz al final.

      ¿Me suicido o mato al bebé y a mi esposo? Eso no es un asesinato futuro. Eso lo llamamos TOMAR DECISIONES. ¿Es verdad que quiero vivir repitiendo esto? ¿Qué contradicciones o realidades insatisfactorias experimentamos en nuestra vida cotidiana y que, por diversas razones, evitamos afrontar? Desesperación de una mujer, ¿matar? Explosión de agonía. Mujeres: ¿Está bien sentir desesperación? No responderemos eso. Lo que sí diremos: Alma…es inevitable ese sentimiento muchas veces. ¿Y si en verdad hubiese huido, teniendo una razón propia…? “Había una razón para irse así, sin decir nada. Tuvo alguna idea de eso cuando echó a andar sobre la ruta,” (Andruetto 2002, p.103).

Así es como nos imaginamos nuestra protagonista:

(Viktoriya Bonchujna 2020)

     El ambiente sentimental es explorado en su totalidad. Sale. Mata un perro. Descargas de energías. La crisis la hace explotar. Se siente demasiado extraña, un cuerpo extraño. Esto parece una secuencia de imágenes aterradoras; crisis existenciales, sueños incumplidos. Con ganas de meterse en la tierra y no volver a existir. Escondí el cuerpo adentrándome en la tierra. Quiero gritar, pero me hundo más en la tierra agrietada.” (Harwicz 2012, p. 2-3)     Una mujer, nuestra alma, donde a veces la muerte parece la única solución. Con una mano sostengo a mi nene, con la otra un raspador. Con una mano preparo la comida, con la otra me apuñalo. Qué bueno tener dos manos. Qué práctico. (p. 27)

 

2.     Idealizaciones: matrimonio

 

       El matrimonio, como construcción social. Así nos la jugamos. Y en Matáte amor no aparece como un hecho natural o espontáneo, sino como una institución histórica que responde a necesidades ideológicas, económicas y de control simbólico. La organización de la familia y del matrimonio ha funcionado, en muchas culturas, como forma de ordenamiento del deseo, de transmisión de valores, de preservación de la moral dominante, y del disciplinamiento de los cuerpos y los géneros. “Yo crecí en el mal concepto del matrimonio y la familia organizada. Juré no casarme. Juré vivir para pintar. Juré muchas cosas hasta que me enteré de que jurar era pecado y no juré más.” (Venturini 2009, p. 25) Vemos la asociación del matrimonio como una experiencia negativa  y se opone a ese destino esperado, soñado. Pero la promesa de libertad aparece a través del arte: “vivir para pintar”. Esa elección sugiere otra forma de construir identidad: no desde el mandato externo, sino desde el deseo creador, individual, autónomo, al que denominaremos: Arte, como camino alternativo, que encarna la posibilidad de una vida no regulada por mandatos afectivos tradicionales. El artista necesita volcar esa emoción en una forma material, más concreta que le permita conformar su obra. Por este motivo, la obra de arte es una fusión entre el elemento interior y el exterior, entre el contenido y la forma.” (Silenzi 2005, p. 5) Más adelante ampliaremos esta idea.

     Vemos, en estas líneas, condensada con agudeza una tensión central entre el deseo individual y las normas impuestas por la cultura. El rechazo inicial al matrimonio y a la familia organizada no es simplemente una elección personal: es un gesto de resistencia ante una estructura social que define roles, afectos y destinos en función de una idea normativa de lo que “debe ser” una vida legítima. “Y que ellos dijeron que por ser muy católicos no debían dejar de procrear. Yo a pesar de mi minusvalía califiqué el tema de asquerosidad, pero no podía decirlo.”(Venturini 2009, p. 10)

    

3.     La insatisfacción del alma

 

     En Matáte Amor, la protagonista, no quiere ser esposa. Transcurre sus días en un contexto enfermizo, de terror realista. Muchas mujeres, hoy, no pueden encontrar ayuda y buscan la muerte, al menos coquetean con ella. La insatisfacción de un alma, desquiciada, que poco a poco muere, por dentro. El final no da mayores explicaciones. Eso hace que el libro, en realidad el relato, sea algo extraño, raro. Nos desautomatiza. Esta es la invitación que nos hace nuevamente la literatura, ver desde otro lugar, otra mirada. Explora lo que no se ve. “¿Estamos ante “vidas desnudas” (Agamben), cuerpos abyectos o actos corporales subversivos (Butler), cuerpos flotantes (Foucault) que nadan en la intemperie (Sanfuentes) o cuerpos anómalos de mujeres monstruas que transgreden la norma y construyen su propia genealogía revolucionaria?”(Pérez María 2024, p. 255)

     La misma autora, Harwicz, en una entrevista nos dice: “La escritura es ir hacia las zonas oscuras, lo que no se ve, lo que no se dice”; (France 24 Español 2020) allí es donde la literatura hace su anclaje, observa el contra decorado y va en busca de lo no iluminado, bajo tierra. Giorgio Agamben (2008), en ¿Qué es lo contemporáneo?,  propone que lo contemporáneo es quien sabe ver la oscuridad de su tiempo. Estas narradoras, estas voces, no iluminan sino que penetran en la sombra. Son contemporáneas en tanto enfrentan lo ominoso, lo negado, lo expulsado del discurso hegemónico. Su literatura no reconcilia, no sana: hiere, sacude, interpela.

      Estas ideas dialogan directamente con los planteamientos de Zygmunt Bauman (2002) en Modernidad líquida: los sujetos aquí no se asientan, flotan. No hay instituciones sólidas que los contengan. Familia, trabajo, pareja, maternidad: todo se presenta como estructuras en crisis, como máscaras desgastadas que apenas pueden sostener una ficción de orden. La subjetividad es errática, vulnerable, fragmentada. “El tópico de la maternidad como representación subjetiva, protectora y matriz de la memoria, ya fue resemantizado…” (Nallim 2024, p. 256)

4.     En la cornisa

    Está en pareja pero en soledad. Solo tiene contacto con la familia de su esposo. Un alma en la búsqueda, incómoda todo el tiempo. Desencajada. Realidades y sensaciones que la hacen caminar por la cornisa. Ella no lo eligió. No sabe cómo escapar, ni qué hacer. Desde sus vísceras dice: “No es que fuera a matarlo bajo esa luna, pero todo es cuestión de segundos. Y esos segundos eran, cómo decirlo, en esos segundos me sentí cómoda con el peligro.” (Harwicz 2012, p. 53)

     En un intento desesperado por escapar de las imposiciones de su rol como madre, esposa y ama de casa, atrapada junto a un marido pusilánime y un hijo concebido sin deseo, la protagonista de Matáte, amor atraviesa una catarsis que remite a aquellas mujeres que, en otros tiempos, fueron señaladas como brujas. Esos otros tiempos, ¿remiten a las escrituras de la modernidad? Sí. Las recordamos, indagamos en ellas y las leímos; pero nosotros las hemos llamado heroínas. Rememoramos algunas de ellas: Nora, en Casa de Muñecas de Henrik Ibsen, donde la protagonista con un disfraz que usan ante el público, el cual desempeñó un papel clave símbolo de las apariencias, pero que no refleja su verdadera esencia. Nora se quita ese "disfraz" abandona el rol de esposa sumisa e ingenua, quedando simbólicamente "desnuda". Naná de Émile Zola, mujeres que eligieron su libertad, cuestionando determinados y establecidos estilos de vida. Madame Bovary, de Gustave Flaubert, un alma, una dama insatisfecha. Siente que no pertenece a ninguna parte. Agnes Grey de Anna Bronte, que en su lucha por encontrar su lugar en el mundo debe enfrentar prejuicios, temores, caprichos de sus patrones y de sus niños. Es una empleada. Una simple empleada. No puede aspirar a algo más, no puede interactuar libremente. Ana en Persuasión de Jean Austen, el alma, como la literatura, dispuesta a hacer lo posible para poder alcanzar la plenitud, para salir de ese estado de insatisfacción dejando de lado las restricciones sociales y morales. En busca de libertad. ¿Almas sentimentalistas? Claro. ¿Almas fuertes? Por supuesto. Y no es una ambigüedad negativa. Es una ambigüedad flexible, cambiante y permeable, como nos ocurre a nosotros día a día.

    Mujeres, sensibles, honestas, villanas, quizás en su tiempo, heroínas en el nuestro para aquellos que nos sentamos a leerlas comprometidos, haciendo valer cada palabra, escuchando cada pequeña cosa que sale de ellas, y tomando como propio aquello significativo, con lo cual podemos abrir el camino hacia un constante cambio y progreso más humano. Y la lista es interminable…Sor Juana Inés de la Cruz (a modo de gusto personal)

     Hacemos un alto, tomamos algo caliente y continuamos para leer a un sociólogo: Angenot. En este sentido vemos como la literatura se alimenta de la historia y la sociedad en la que se desarrolla, por lo que resulta impensable concebirla como un fenómeno aislado o independiente. Su vínculo con el contexto que la envuelve es una idea compartida por importantes escritores, entre ellos Marc Angenot, quien sostiene que todo discurso está inmerso en una cultura que lo condiciona y a su vez es un componente social, conectado a un contexto específico, y por ello es imposible analizarlo sin considerar el entorno y las circunstancias sociales en donde fue producido. (Alba 2015)

 

Segunda parte: Cuestionamientos

 

1.     ¿Puede el alma liberarse sin reproducir la lógica del poder que la oprimió?

 

      Solange. —Mejor. Que se muera. Y que yo herede por fin. No volver a poner los pies en esa siniestra buhardilla entre esos imbéciles, entre una cocinera y una ayuda de cámara. (Jean Genet 1947, p. 8). Vemos como el alma “juega” entre la dinámica amo/esclavo, poder/opresión, y cómo estos roles se interiorizan interpelando las relaciones de poder desde una puesta en escena grotesca y teatralizada.

     Cuando el alma finge, imita, luego se disfraza.

     Y allí tensa los límites entre sumisión y violencia, deseo y resentimiento. Genet expone una estructura de opresión de clase que se entrelaza con una tensión erótica y un odio sublimado. Aquí, el alma sujetada, oprimida no busca integrarse al sistema, sino dinamitarlo desde el juego, el simulacro, la repetición perversa.

     El deseo y el odio, emociones de las criadas hacia su señora, se mezclan en una relación ambigua donde la adoración se transforma en odio. ¿El alma: tiene señora, tiene dueño? ¿Quién puede gobernarla? “Esas cosas se hacen en pleno día. Eres incapaz de cometer un acto tan terrible. Pero yo puedo conseguirlo. Soy capaz de todo, lo sabes.” (p. 13).  

     Solange expresa aquí el deseo de liberarse de una vida de servidumbre, encerrada simbólicamente (y literalmente) en una buhardilla, un espacio marginal, apartado, oscuro. El alma, atrapada en ese rol servil, sueña con heredar, con apropiarse de lo que le fue negado. No se trata solo de obtener bienes materiales, sino de apropiarse de un lugar simbólico, del poder que antes le estaba vedado. “Clara. —Sientes que se acerca el instante en que dejarás de ser la criada. Vas a vengarte. ¿Te preparas? ¿Afilas tus uñas? ¿Te despierta el odio? Clara, no olvides. Clara, ¿me oyes? Pero, Clara, ¿no me oyes?” (p. 5). El deseo de dominación no surge aquí como maldad gratuita, sino como reacción a una vida de sometimiento, donde el alma ha sido relegada, silenciada, estructurada desde lo servil. El anhelo de matar y heredar representa una inversión del orden, una fantasía de venganza que pretende restaurar la dignidad robada.

     Las criadas se disfrazan, imitan, se interpretan a sí mismas, borrando las fronteras entre “quién soy” y “quién actúo que soy”, desdoblando su identidad.  Solange (dura). —Vigila la ventana. Con lo torpe que eres, nada estaría en su sitio. Y tengo que limpiar el vestido de la señora. (Mira a su hermana.) ¿Qué te pasa? Puedes parecerte a ti misma ahora. Pon la cara de siempre. Vamos, Clara, vuelve a ser mi hermana... (p. 8) El alma, en una apariencia que lucha por superar esa falsa domesticación femenina y de clase. Saben que: “Quererse en la esclavitud no es quererse.” (p. 14)  

       Estas escrituras las podemos vincular con los conceptos de Gabriela Cano (2000) sobre el relato como campo de tensiones: entre lo decible y lo indecible, entre lo visible y lo oculto. Las historias no ofrecen unidad ni cierre, sino grietas. Cano sostiene que el arte de contar no radica en narrar lo ya sabido, sino en abrir zonas de indeterminación, en provocar un descentramiento del sentido. Cada una de estas obras desplaza al lector hacia ese terreno incierto donde el lenguaje no calma, sino que corta.

Obra teatral: Las criadas

     La puesta en escena de Las criadas, dirigida por Etelvino Vázquez y basada en el texto de Jean Genet, nos sumerge en un universo inquietante donde los límites entre la realidad y la ficción, la identidad y la representación, se difuminan. Link: https://www.youtube.com/watch?v=8ro028H6fO8

 

2.     Desafiando las convenciones

   

       Yuna, protagonista y narradora en primera persona de Las primas (2007) de Aurora Venturini, es una joven con dificultades cognitivas y motrices que vive en un entorno familiar marcado por la violencia, la exclusión y la marginalidad. Desde allí construye un mundo intenso y perturbador, donde el lenguaje se convierte en un grito y en un discurso como una forma de resistencia y expresión auténtica.

El discurso literario establece relaciones con el contexto en que se materializa, porque los textos no están sueltos en el mundo, no se engendran desde la nada sino que aparecen en respuesta a otros textos y entablan diálogos con los elementos que los rodean y conforman el sistema en que el discurso literario de una época y una sociedad determinada, cobra vida definiéndose como tal en relación a los presupuestos que lo rodean. (Righetti 2025)

      Pese a las limitaciones impuestas por su entorno y su cuerpo, Yuna desarrolla una sensibilidad especial por el arte y la escritura, lo que le permite construir un camino hacia la emancipación personal. Su vínculo con el arte y su progresiva alfabetización emocional e intelectual la alejan del aislamiento, sin negar nunca las marcas de su dolorosa experiencia. “Antes nos susurró que no contáramos nada a nadie porque los abortos estaban penados por la ley y si se sabía, íbamos todas presas a la cárcel de Olmos.” (Venturini 2009, p.28) La autora, en su trabajo ficcional, desafía las convenciones literarias y sociales, con una escritura que reproduce los errores ortográficos, sintácticos y léxicos de la narradora, cuestionando la norma y visibilizando otras formas de subjetividad y de narración.

 

Parte 3: En busca de la felicidad

 

1.     El poder del Arte: SALVACIÓN

 

     "El poder del arte bien nos pudiera salvar de una vida inerte, de una vida triste, de una mala muerte..." Roberto Iniesta, Robe. (Casa de la Juventud Parla 2024)

      La voluntad de vivir, desear, de poseer, de dominación, que se convierte en un deseo ciego, incesante y hasta a veces irracional parece ser la fuente originaria de todo sufrimiento humano. Y el arte, en cualquiera de sus formas y expresiones, permite suspender momentáneamente estas voluntades, ya que nos saca de nuestro yo individual y nos sitúa en un estado de contemplación pura y desinteresada. “El arte es absolutamente necesario como expresión y desarrollo de la vida en "este" mundo y del cuerpo.” (Silenzi 2005)

      Aquí la literatura y la pintura se presentan, no como adornos culturales, sino como territorios vitales para quienes habitan fuera de la norma. En este sentido podemos afirmar el Arte como “Salvación”, como una posibilidad de construir sentido, resistencia y belleza en medio de contextos disfuncionales, dolorosos o marginados. “...y supe que la pintura que haría cuando estuviera tranquila sería un premio nacional o internacional.” (Venturini, 2007, p. 75) Aparece, el acto creativo como una proyección de esperanza futura, una reparación simbólica frente a la invisibilización y el dolor. El arte no es solo expresión, sino una meta transformadora: una forma de consagración personal en medio de un mundo que niega legitimidad a ciertas existencias. Pintar se vuelve posible cuando se alcance cierta calma interior, una tranquilidad que, en contextos de violencia simbólica o discriminación, muchas veces es inaccesible. “Una enorme melancolía invadió mis pinturas y las valorizó porque la gente al verse reflejada en la pena, puede consolarse algo.” (p. 117) Por medio del arte, la pena compartida se transforma en consuelo, y la pintura en una experiencia empática. Esta concepción del arte como comunicación afectiva conecta con la tradición literaria que entiende la escritura como refugio y catarsis: un espacio donde el lector puede ver reflejadas sus propias heridas, legitimadas en la estética, lejos de los discursos que las niegan o silencian.

     Para comprender mayor esta idea del Arte como Salvación nos adentramos en la concepción del Arte en el pensamiento nietzscheano citando a Silenzi:

El cuerpo, como el conjunto de impulsos, sentimientos y deseos, como la explosión de lo que realmente es el ser humano. Precisamente, es el artista quien trabaja con su cuerpo, con la "gran razón", plasmando en su obra sus estados de inspiración. El artista no siente un rechazo de su "sí–mismo", sino que trabaja con él y a partir de él. El artista afirma la vida, incluso la acompaña en su desarrollo, observándola y representándola. Toma lo que tiene a su mano como fuente de inspiración, toma al mundo que lo rodea. (Silenzi 2005, p. 10)

      Afirmamos que la escritura y la pintura no son meras actividades creativas, sino formas de supervivencia subjetiva. En contextos de anormalidad, de cuerpos desviados de la norma o de vidas marcadas por la pobreza, la locura o la exclusión, el arte no busca representar el mundo tal como es, sino inventar un lugar habitable dentro de él. Son formas de habitar lo excluido, de narrarse a sí misma desde una voz propia, no disciplinada por las reglas del éxito, la belleza hegemónica o la funcionalidad social. La literatura que emerge de estos lugares no pretende embellecer la experiencia, sino nombrar lo innombrable, dar forma a lo deshecho. Se trata de construir sentido, (un puente) de habilitar una grieta desde la cual reinventarse. Fue el arte de la pintura quien salvó a Yuna; y hoy el Arte de la Literatura quien nos salva, reconciliándonos con el pasado.

        Darío Sztajnszrajber (2019), en su ensayo Lo contemporáneo, sostiene que la literatura actual es performativa, que produce efectos, que no representa sino que acciona. Este conjunto de textos no nos dice cómo vivir, sino que nos muestra la imposibilidad de vivir conforme a los moldes heredados. Su gesto político no es didáctico sino radical: es romper el lenguaje para que algo de lo real, lo excluido, lo silenciado, y hasta menospreciado pueda hacerse oír.

    Así, entre gritos ahogados, voces quebradas, cuerpos desobedientes y narraciones torcidas, estas obras trazan un mapa alternativo de lo humano: uno donde la desviación es potencia, donde el margen se vuelve centro y donde la palabra, aunque herida, sigue siendo trinchera.

 

2.      En busca de la felicidad

 

      “Buscamos la felicidad sin saber dónde está, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una. Voltaire.”(Andruetto 2002, p. 114).

      En “La felicidad”, María Teresa Andruetto narra la historia de una mujer mayor que trabaja como costurera y vive sola desde hace tiempo. La protagonista lleva una vida rutinaria, tranquila y solitaria, en la que parece haber renunciado a ciertas emociones intensas o pasiones. Sin embargo, un día aparece en su puerta un hombre del pasado, alguien con quien compartió un amor prohibido o imposible durante su juventud. Ese reencuentro la conmueve profundamente y le despierta recuerdos, emociones dormidas y una sensación de plenitud que creía olvidada. ¿Despertó su alma?

Sabe que la felicidad es algo que solo se logra en unión con otro, que no es posible ser feliz sin esa alianza y entonces, si es así como ella cree, debe reconocer que, pese a todas las cosas que les han pasado, se podría decir sin faltar a la verdad que son felices, porque la alianza que han construido, aunque tuvo sus fisuras, se ha amalgamado bastante bien. (p. 116)

     La historia gira en torno al contraste entre el paso del tiempo, la rutina, y ese momento efímero pero luminoso que representa la irrupción de una emoción verdadera, íntima y duradera. El cuento no presenta una felicidad idealizada ni permanente, sino una felicidad sutil, callada, contenida, que llega tarde, pero llega. Es el relato de un alma que logra transmitir la emoción contenida de la protagonista y la intensidad de ese pequeño gran momento en el que, tal vez, por fin, ella encuentra algo parecido a la felicidad.

      ¿Qué diferencias hallamos entre el alma de la modernidad, la del renacimiento, la de la época clásica, con la contemporaneidad? Acaso, ¿no andamos en la misma búsqueda…?

 

Conclusión

 

      Este recorrido por las almas en la cornisa nos ha llevado a descubrir cómo las idealizaciones, lejos de ser meros sueños o fantasías, funcionan como estructuras que encierran y condicionan la existencia, pero también como puntos de partida para la rebelión y la transformación. A través del análisis de las obras literarias seleccionadas y el diálogo con las teorías contemporáneas, pudimos observar cómo la insatisfacción del alma se vuelve motor de cuestionamiento y resistencia frente a las convenciones sociales y los mecanismos de poder.

      En ese espacio liminal, fronterizo, se despliegan cuestionamientos que invitan a desafiar el orden establecido y a buscar nuevas formas de subjetividad, donde la felicidad no es un estado fijo ni una meta impuesta, sino una construcción en movimiento, atravesada por la experiencia, el arte y la salvación simbólica.

     La literatura, entonces, emerge como un territorio privilegiado para explorar estas tensiones, para dar voz a quienes habitan los márgenes y para abrir brechas en la lógica opresiva, permitiendo que el alma encuentre su camino hacia la liberación.

      Así, este ensayo se despide, momentáneamente, con la convicción de que asomarse a la cornisa no es caer, sino atreverse a mirar, a cuestionar y, sobre todo, a crear.

 

Bibliografía general

 

Fuentes primarias: Obras

 

1-Andruetto, María Teresa. (2002) Cacería: cuentos: La felicidad, Una razón para irse, así” PDF. Editor digital: diegoan.

2-Genet, Jean. (1947) “Las criadas”. Material PDF. Literaturas Contemporáneas 2025. Cañada de Gómez.

3-Harwicz, Ariana. (2012) “Matáte, amor”. Ed. Lengua de trapo.

4-Venturini, Aurora. (2009) “Las primas”. Editorial Random House Mondadori, S.A.

Fuente secundarias: Crítica literaria

 

1-Agamben, Giorgio. (2008) “¿Qué es lo contemporáneo?” PDF. Clase 1. Literaturas Contemporáneas.

2-Alba, Delia Fede. (2015). “La literatura en la Teoría del discurso social de Marc Angenot”. Revista digital, Año 4, Nro. 7, 2015 Facultad de Humanidades.

3-Bauman, Zygmunt. (2002) “Modernidad Líquida”. Fondo de cultura económica de Argentina S.A.

4-Cano, Gabriela. (2000) “El narrador y la ficción”. Material PDF. Clase 4. Literaturas Contemporáneas. Cañada de Gómez.

5-Nallim, Alejandra. (2025) Tierra y Terror en los cuerpos femeninos.” Universidad Nacional de Jujuy. Material PDF.

6-Pérez Gras, María Laura. (2024) Estéticas del Desborde en el siglo XXI” María Laura Pérez Gras. Editorial de la Universidad Nacional de Formosa; Paraná: Editorial de la Universidad Autónoma de Entre Ríos.

7-Righetti, Soraya. (2025a) “Estéticas del desborde en el siglo XXI.” En el aula virtual de Literaturas Contemporáneas ISP N° 5.

8-Righetti, Soraya. (2025b) “María Teresa Andruetto, La Redención de la Poesía. Ruptura y Reinvención de la Tradición. Material PDF, aula virtual.

9-Silenzi, Marina. (2005) El arte como un nuevo pensar: la concepción nietzscheana y heideggeriana”. Universidad Nacional del Sur, Argentina.

10-Sztajnszrajber, Darío. (2019) “Lo contemporáneo”. Clase 1, aula PDF. Literaturas Contemporáneas. 2025.

Referencias web

 

1-Bonchujna, Viktoriya. (2020) “Expresión del alma”. Ucrania. https://joseartgallery.com/es/artwork/painting-still-life-viraz-dusi

2-France 24 Español (22 de febrero del 2020) Ariana Harwicz: “La escritura es ir hacia las zonas oscuras, lo que no se ve, lo que no se dice” En https://www.youtube.com/watch?v=-DxftYA0fgQ

3-Iniesta, Roberto. (2024) "El poder del arte bien nos pudiera salvar de una vida inerte, de una vida triste, de una mala muerte..." Facebook: Casa de la Juventud Parla.

4-Sitio web: Epígrafe 1. https://adesse.uvigo.es/data2/fichas.php?id_cl=29245

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