“La constante y eterna dualidad del alma”

 

 

“…porque si fuera conocible nuestra alma,

se requeriría un alma segunda

para conocer la primera

 y una tercera para

 conocer la segunda”.

(Borges)

 

      En este trabajo exploraremos tres novelas del siglo XIX, Naná de Émile Zola, Eugenia Grandet de Honoré de Balzac y La muerte de Iván Ilich de León Tolstói, donde vamos a dirigir nuestra mirada hacia la constante dualidad del alma humana y de cómo la sociedad de la época presenta una doble moral; sus deseos desenfrenados entre el dinero, el amor y su crisis existencial entre la vida y la muerte. Dijimos “sociedad de la época”, pero, ¿será que el alma humana padece las mismas cuestiones hoy en día? ¿Qué ha cambiado?

      Nos introducimos en Naná. Escrita por el autor francés Émile Zola y completada en el año 1880, donde nos relata la historia de una mujer durante los últimos tres años del Segundo Imperio francés. Nuestra protagonista comienza la novela como una pobre caminante callejera; ella es una prostituta que encuentra clientes en la calle. Rápidamente, a través del trabajo duro, un poco de suerte y una gran inteligencia, se convierte en una prostituta cara y de clase alta. Los hombres intentan interponerse en su camino; sin embargo, ella destruye a cada uno de ellos. Poco después de convertirse en una exitosa trabajadora sexual; una horrible enfermedad acabará matándola. Recién en el momento en que está en la cama, muriendo de viruela, se da cuenta de quién ha sido realmente ella y qué podría haber hecho sin tener el don de ser físicamente hermosa.

                    Émile Zola

          Esta historia desarrollada en el siglo XIX explora el conflicto entre la sexualidad y la religión en la sociedad francesa. Perteneciente a la corriente literaria llamada Naturalismo que tiene, entre sus objetivos, reproducir la realidad con una objetividad documental, tanto en los aspectos sublimes como en los vulgares. Vemos allí la dualidad de la protagonista en casi toda su vida; es una mujer que explota a los hombres tanto como ellos la explotan a ella. Naná nace en la pobreza y, para escapar de ella, se ve obligada a ejercer la prostitución. Aunque carece de talento artístico, aprovecha su atractivo físico para captar la atención de los hombres. Como estrella principal en el teatro, atrae a multitudes de hombres que la desean y anhelan su compañía. Poco a poco, se convierte en una cortesana de lujo, manipulando a los hombres a través del sexo y aprovechándose de su generosidad. Con el tiempo, logra acumular riqueza gracias a sus relaciones. El autor explora los peligros de la sexualidad femenina, exponiendo los impulsos destructivos tanto de hombres como de mujeres. Estas tentaciones llevan a la ruina a hombres poderosos y piadosos, como el Conde Muffat, un hombre de profundas convicciones religiosas.

      Aunque Nana manipula a los hombres para su beneficio, también es una víctima de los males sociales como la pobreza, la corrupción moral y el patriarcado. A pesar de su oficio, es capaz de amar y anhela enamorarse de alguno de los hombres en su vida. Sin embargo, renuncia a la idea de tener una familia ideal para perseguir la riqueza y el éxito económico. Proveniente de un entorno empobrecido, no tiene más opción que vender su cuerpo, ya que las oportunidades laborales para las mujeres son limitadas. Así, mientras usa su sexualidad para obtener dinero, también es abusada, explotada y dañada por una sociedad patriarcal que la oprime.

     Nos detenemos un momento…

      Alba Delia Fede cita a Angenot el cual dice: “El análisis del discurso opera directamente sobre la división del trabajo simbólico y plantea, entonces, como principio heurístico la necesidad de aprehender globalmente lo que se dice, la manera en que se lo dice, quién puede decir qué a quién y según qué funciones aparentes u ocultas, ocupando qué posiciones y con qué resultados socialmente probables.” (Angenot, 2010) En este sentido vemos como la literatura se alimenta de la historia y la sociedad en la que se desarrolla, por lo que resulta impensable concebirla como un fenómeno aislado o independiente. Su vínculo con el contexto que la envuelve es una idea compartida por importantes lingüistas, entre ellos Marc Angenot[1], quien sostiene que todo discurso está inmerso en una cultura que lo condiciona y a su vez es un componente social, conectado a un contexto específico, y por ello es imposible analizarlo sin considerar el entorno y las circunstancias sociales en donde fue producido.  

     La novela, además, presenta un lenguaje culto y coloquial, ya que el autor se expresa mediante los personajes con un lenguaje simple, ordenado y claro. El lenguaje culto se presenta en la manera educada de hablar del Conde Muffat. Es lenguaje coloquial por la manera de hablar simple de Naná.      Muffat, este hombre complaciente y falto de carácter experimenta un abominable conflicto interior, una dualidad en su alma, en el que pelean a muerte su castrante religiosidad y los instintos animales reprimidos durante toda su juventud. Constante duplicidad entre Naná y Muffat; para que haya explotación es necesario contar con seres deseosos de exprimir y ser exprimidos; para que exista una pasión verdaderamente perversa se necesita involucrar a una consciencia profundamente religiosa. El placer sexual y el apego por los lujos son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo. ¿Desean ambos sectores la posición del otro? Hacía tiempo que el público de un teatro no se había revolcado en la necedad más irrespetuosa. Esto le regocijaba.” (Zola, 1880, p. 17)  Naná, símbolo de varias cuestiones a la vez. Por un lado, representa la doble moral de los demás personajes, que cuestionan determinados estilos de vida, pero que, sin embargo, en la intimidad, realizan las mismas acciones “viles”; y por otro, configura la belleza inigualable, así como la promiscuidad sexual y la fama que se acrecienta mediante rumores que corren a su alrededor. Aunque Naná asciende a la alta sociedad, tiene muchas deudas que no logra saldar. Sin embargo, ironiza con el dinero, muestra su independencia y empoderamiento. Ella no necesita su dinero, burla a los hombres ricos.

—Es muy gracioso. Los hombres ricos se imaginan que lo pueden tener todo con su dinero… ¿Y si yo no quiero? Me importan un bledo tus regalos. Me darías París, y seguiría diciendo no, siempre no… Ya ves que esto no es muy limpio. Pues lo encontraría muy agradable si me hiciese feliz vivir aquí contigo, pero reventaría en tus palacios si mi corazón te repeliese… ¡Ah, el dinero! Pobre perrito mío; lo tengo en cualquier sitio. Mira tú, le pego patadas al dinero, lo escupo. (Zola, 1880, p. 208)

Édouard Manet (1877)

      Como dijimos anteriormente, aunque Naná explota a los hombres, también es víctima de males sociales como la pobreza, la depravación y el patriarcado. Es capaz de amar a pesar de su profesión, de ahí que quiera enamorarse de alguno de los hombres de su vida. Sin embargo, renuncia al lujo de tener una familia perfecta para perseguir la riqueza y la prosperidad. Procedente de un entorno pobre, no tiene más remedio que recurrir a la venta de su cuerpo, ya que las mujeres tienen menos opciones de trabajo.

Lo vulgar y lo “culto”

       Observamos un ambiente ambiguo, dual en los encuentros que se llevan a cabo en salones y cenas. Por un lado, encontramos las típicas maneras formales de la clase alta, así como por otro, ciertas conversaciones más “vulgares”, que no combinan con lo que se practicaba tiempo atrás. Además, es en el Teatro de Variatés, donde se vivencian los comportamientos propios de la doble moral de sus espectadores.

No obstante, en su lujo y en medio de aquella corte, Naná se aburría soberanamente. Tenía hombres para todos los minutos de la noche, y dinero hasta en los cajones de su tocador, entre los peines y los cepillos, pero esto no la contentaba, y sentía como un vacío en algún sitio, un agujero que la hacía bostezar. Su vida se arrastraba desocupada, volviendo siempre a las mismas horas monótonas. El mañana no existía para ella, que vivía como un pájaro, segura de comer y dispuesta a posarse sobre la primera rama que se le antojase. (Zola, 1880, p, 228)

     La tentación de la belleza femenina es el motivo de perdición para muchos. En el caso del conde Muffat, observamos un motivo recurrente en muchas páginas de la literatura mundial: los hombres que pierden la cabeza o se embelesan ante la contemplación de la belleza femenina. Amar a Naná, sin ser correspondido, y engañando a su propia esposa. Es esta dualidad que no pudo manejar la que lo condujo trágicamente al suicidio.

 

Eugenia Grandet

"Eugenia Grandet" es una novela escrita por Honoré de Balzac, publicada, de manera completa, en el 1834.

                 Honoré de Balzac

     Reforzamos la idea de que el Naturalismo presentó como una forma de entender la literatura y el mundo que la rodea; una corriente que apostó por la descripción y el estudio de las situaciones más difíciles y/o crueles de la sociedad. La crítica social y la denuncia de las injusticias fueron, por tanto, dos de los pilares fundamentales de este movimiento literario que dejó una profunda huella en la literatura europea y en la conciencia de sus lectores. Mostró una forma de activismo social y cultural que perseguía, entre otras cosas, generar un cambio profundo en las mentalidades de la época y conseguir una sociedad más justa e igualitaria.

     Eugenie Grandet no nos puede dejar indiferentes como lectores. El lenguaje figurado, el poder realista e imaginativo de la descripción y los diálogos merecen especial atención.

     “Es en y por el lenguaje, como el hombre se constituye como sujeto; porque el solo lenguaje funda en realidad, en su realidad que la del ser, el concepto de ego.” (Benveniste[2], 1966).  El lenguaje nos atraviesa, nos constituimos como tales a partir del lenguaje, no podemos imaginarnos fuera del lenguaje. No es un mero instrumento, sino que además tiene la capacidad de simbolizar y representar. En el discurso, el lenguaje, es articulado, tiene contenido y la posibilidad de actualizarlo tomando la palabra. Allí el hombre constituye su ego y se reconoce como tal. Nos reconocemos gracias al lenguaje, como hombre, mujer, estudiante, hijo, hermano, padre y depende en qué lugar o momento nos situamos.

     Honoré de Balzac fue uno de los primeros literatos que buscó la equidad en la Francia moderna de aquellos años, mostrando la vida real de sus contemporáneos. Uno de los temas principales de sus novelas es el tema del poder destructivo del dinero y la degradación del alma bajo la influencia del oro. Y allí vamos…

Breve resumen de Eugenia Grandet

     Novela realista. Es la historia de una heroína, hija de un acaudalado inversionista, la cual se ve asediada por dos familias burguesas que buscan su mano. Ella permanece fiel a su verdadero amor, su primo Carlos. Asfixiada por las convenciones sociales y por la avaricia de su padre, su temperamento sumiso se rebela por amor. Pero ese mismo amor que la ayuda a madurar es también el causante de su soledad, monotonía y melancolía que enmarcan su estéril existencia.

     Carlos, su primo, elegante. Los avaros no creen en otra vida. El dinero domina las leyes, la política. Al Sr. Grandet no le interesa la muerte de su hermano y el sentimiento de su sobrino, Carlos. La avaricia sin límites. Es una energía que lo atrae así mismo. Dinero en suma. Epopeya de la riqueza. Arte de acumular beneficios para provecho propio. Muestra la movilidad de la fortuna, como fuente viva. Aquí queda evidenciado:

Quería salvar el honor de su hermano muerto sin que le costase un sueldo ni a su sobrino ni a él. Sus capitales iban a ser invertidos por un plazo de tres años, no tenía más que regentar su patrimonio; necesitaba, pues, dar otro alimento a su maligna actividad. El alimento acababa de encontrarlo en la quiebra de su hermano. Sintiendo el vacío entre sus garras, siempre ansiosas de presa, quería triturar a los parisienses en provecho de Carlos y mostrarse buen hermano sin que le costase nada. El honor de la familia resultaba tan ajeno a su proyecto, que su buena voluntad debe compararse a la necesidad que sienten los jugadores de ver cómo se juega bien una partida en que no han apostado. (Balzac, 1833, p. 57)

     Eugenia se ocupa de su primo. Le “entrega su tesoro”.¿Símbolo de amor o es el despojo del elemento destructor? Esto le trae siniestras consecuencias, dado que en año nuevo debe mostrarle a su padre el oro acumulado que cada año le regalaba. Este acto sirvió para sacar de las sombras la “bestia” de su padre escondida en el amor desenfrenado por el oro. “-¡Ah!, hija mía -dijo besando a Eugenia en ambas mejillas-, estoy trabajando por ti...quiero que seas feliz. Y para serlo hace falta dinero. ¡Sin dinero, despídete! ¡Maldita sea (…). Anda, enséñame tu tesoro, pequeña”. (Balzac, 1833, p. 91)

 

 Eugénia Grandet Daniel Hernández Morillo (1833)

 

     Eugenia y Carlos

     Tan pronto como el amor irrumpe en la vida de Eugenia, su mente también se despierta: ha pasado un cuarto de hora desde la llegada de su primo, y tiene más pensamientos que desde que apareció en el mundo. La muchacha se siente atraída por los rasgos de Carlos: belleza refinada, ropa de moda y sus modales. Al principio Eugenia busca inconscientemente complacer a su primo y quiere llamar su atención con su apariencia, luego se rebela contra el orden del padre establecido en la casa y al mismo tiempo oculta sus pensamientos y sentimientos a los demás. El padre de Carlos muere; queda en bancarrota. Eugenia tiene oro, su tesoro. Pasa el tiempo… ¿y Carlos? Es un joven con un corazón noble que aprende rápidamente la moralidad pública sin principios, lo que no solo cambia, sino que corrompe su carácter. Carlos se volvió duro. Se dedicó a la usura. Su vida se limita a los intereses puramente materiales. Solo Eugenia sigue siendo ella misma: una chica pura, amable, indulgente e infinitamente amorosa.

No simulaba el dolor, lo sentía de veras, y el velo que la pena tendiera sobre sus facciones le daba ese interesante aspecto que tanto gusta a las mujeres Eugenia lo quiso más todavía. Sin duda, la desgracia que había caído repentinamente sobre Carlos, le había acercado a Eugenia. Ya no era aquel muchacho rico, elegante, colocado en una esfera inaccesible para ella, sino una pariente sumido en una horrorosa miseria. La miseria engendra la igualdad. La mujer tiene esto de común con los ángeles: los seres que sufren le pertenecen. (Balzac, 1833, p. 60)

Lo que el dinero no puede comprar

     Papá Grandet no aprecia el poder y las oportunidades que el dinero puede ofrecer, sino el dinero en sí. Ama todo lo que está relacionado con ellos: las ganancias, el aumento, las inversiones de capital en una u otra empresa, el almacenamiento, el movimiento, la admiración (como en el caso de las monedas de oro, que regala a su hija Eugenia en cada cumpleaños) e incluso la conciencia de la existencia del dinero mismo. Ve dinero, no personas. “…porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” (La Biblia). El Sr. Grandet, es la personificación del poder, del dinero, de la avaricia y por sobre todo, de la indiferencia del amor paternal ante su hija. Quedan evidenciadas las consecuencias del amor humano al dinero a partir del ejemplo de su carácter y de su historia de vida.

El amor de Eugenia y la avacia de Grandet     

      Eugenie Grandet podría ser llamada exactamente lo contrario de su padre, si es que no hay un "pero": ha heredado de él su principal rasgo de carácter: la terquedad interior. El escritor enfatiza periódicamente lo común en el comportamiento del padre y la hija: el amor de Eugenia y la avaricia de Grandet. Su padre siente intuitivamente similitud con su hija, pero su avanzada edad y su corazón, arraigado en la pasión por el oro, no le permiten ver la verdadera naturaleza de Eugenia, mientras tanto, ella es muy consciente de quién es su padre. Esto produce en ella una gran angustia; “la fortuna no le era ni poder ni consuelo; solo la religión, el amor, la fe en el porvenir podían darle aliento.” (Balzac, 1833, p. 111) Y, sin embargo, una gran alegría, Eugenia logra darle un buen fin a su dinero: “Acumula cuidadosamente sus rentas (...) fundaciones piadosas, un hospicio para los ancianos, escuelas cristianas para los niños, una biblioteca pública, eran públicos testimonios de su noble generosidad. (Balzac, 1833, p. 124)

En busca del equilibrio

     Los temas abiertos y desarrollados en la novela se refieren principalmente al dinero y la religión. Y en los ejemplos de dos personajes, el viejo Grandet y su hija Eugenia, podemos rastrear cómo estos dos valores son incapaces de satisfacer la vida de una persona, viviendo en constante dualidad. Grandet ganaba más y más dinero, no podía detenerse y ser lo suficientemente feliz: el dinero se convirtió en su mayor felicidad y miseria al mismo tiempo. En cuanto a Eugenia, no valora tanto el dinero, el mundo interior es más importante para ella. Encuentra alivio en la religión, paz interior. Se enamora de su primo Carlos, y lleva este amor debido a todos los postulados del cristianismo, pero vemos que esto tampoco le trae felicidad. Así, Balzac presagia una crisis de valores comunes que se vuelven incapaces de satisfacer las esperanzas de las personas.

La muerte de Iván Ilich

“… ¿Dónde estará mi vida, la que pudo haber sido y no fue, la venturosa o la de triste horror, esa otra cosa que pudo ser la espada o el escudo y que no fue?...”(Borges, Lo perdido. Fragmento.)

     La muerte de Ilych se publicó en 1886, varios años después de un período de depresión y agitación intelectual personal (1875-1878) que terminó con la conversión de Tolstoi al cristianismo.

    El cristianismo de Tolstoi es bien conocido, pero sus ideas sobre la fe y Dios fueron el producto complejo de años de meditación torturada a través de numerosas crisis de fe. La gran crisis que precedió a su conversión comenzó con la lucha de Tolstoi con la inevitabilidad de la muerte, que para Tolstoi parecía hacer que la vida careciera de sentido.

La resistencia de lo «real» (bajo su forma escrita, por cierto) a la estructura es muy limitada en el relato de ficción, construido por definición sobre un modelo que, a grandes líneas, no sufre otras presiones salvo las de lo inteligible; pero este mismo “real” se vuelve la referencia esencial en el relato histórico que se supone refiere “lo que realmente ha pasado”: qué importa entonces la no funcionalidad de un detalle desde el momento que él denota “lo que ha ocurrido”: lo “real concreto” se vuelve la justificación suficiente del decir. (Barthes[3], 1968)

     La muerte de Ilych representa una pequeña pero importante clase de burócratas urbanos, prominentes en la gestión cotidiana de los asuntos rusos en la época de Tolstoi, cuyas vidas se separaron cada vez más de la naturaleza, la tierra y los valores espirituales. Tolstoi explora el autoengaño, la inmoralidad y la alienación de toda una clase de individuos. Aunque Ilych no es ni de lejos tan inteligente como su creador, al igual que Tolstoi, llega a aceptar la muerte y a obtener una comprensión profunda, aunque dolorosa, de lo que ha significado su vida. La novela encarna perfectamente el tipo de valores y propósitos que Tolstoi pensaba que debía tener la literatura.

Entre la vida y la muerte

No se trata ni de una cosa ni de la otra, sino de la vida y… la muerte. Antes en mi cuerpo habitaba la vida, ahora huye, se marcha y no puedo retenerla. Sí. No tiene ningún sentido seguir engañándome. ¿Acaso no es evidente para todos, menos para mí, que me estoy muriendo? (Tolstoi, 1886, p 54)

                   León Tolstoi

     Novela profunda y esclarecedora. La realidad de la muerte es un tema central de la novela. La contemplación de la muerte de Tolstoi precipitó su crisis intelectual. La verdad de la muerte pone toda la vida en contexto, y muchos de los otros temas se ven a la sombra de la muerte. A pesar de lo real que es la muerte, los personajes hacen todo lo posible para evitar pensar en ella. En el funeral, los presentes tratan de ver la muerte como un suceso extraño, algo que le ha sucedido al difunto, en lugar de un final que espera a todos. Expone los intereses más viles del ser humano, incluso, después de una muerte. “Esa muerte puede acarrear discusiones por los ascensos. El primer pensamiento de cada uno de los presentes fue calibrar en qué medida ese deceso podía favorecer su propio traslado o promoción o el de alguno de sus conocidos.” (Tolstoi, 1886, p. 6) Para Tolstoi, la negación de la muerte suele estar ligada a una vida increíblemente desapegada.

 El convaleciente Carolus - Duran (1860)

Apariencias

     El decoro es un tema constante en la obra, como la organización de bailes, comidas, rodeado de la alta sociedad, moviendo a las personas a las personas a comportarse de manera contraria a sus emociones genuinas (generalmente egoístas). Preocupados más por lo externo, la fachada que por la bondad. El mundo interior de los personajes se esconde, y nadie parece preocupado por el deplorable estado de su moral. La duda existencial. La doble moral y la dualidad del alma. Torturado en su lecho de muerte. Describe su vacío interior, aunque tiene una experiencia espiritual y reflexiva.

En medio del egoísmo; la compasión

     “Solo Guerásim lo comprendía y le compadecía.” (Tolstoi, 1886, p 68) En todas partes de la novela, Tolstoi habla del deseo de Iván Ilych por el decoro, la vida honorable y la amabilidad. Esta motivación es un pobre sustituto de una vida más rica y comprometida. La ocupación de las pequeñas preocupaciones sociales y la decoración de interiores son la forma que tiene Iván Ilych de escapar del mundo real que le rodea. Las prioridades fuera de lugar son la perdición de todos los personajes de la novela, excepto Guerásim, cuya simple bondad hace que Iván Ilych se cuestione toda su vida. Existe en el relato una realidad interna en contraposición a una apariencia externa. La brecha entre la verdad interior y la apariencia exterior se hace evidente casi cada vez que dos personajes hablan entre sí. La hipocresía es una forma de vida para los personajes de la novela, ya que casi todas las declaraciones se hacen para ocultar motivaciones y sentimientos reales. A medida que Iván Ilych se enferma cada vez más, la hipocresía del mundo que lo rodea le duele tanto como su enfermedad. En Gerásim, la brecha no existe, e Iván Ilych queda impactado poderosamente por el ejemplo del niño campesino.

La dualidad del alma en busca de Redención

¿Qué es lo que quieres? -Fue la primera noción clara, capaz de expresarse en palabras, que oyó. ¿Qué es lo que necesitas? ¿Qué es lo que necesitas? -se repitió-. ¿Qué? No sufrir. Vivir -respondió. Y de nuevo se sumió en tal estado de concentración que ni siquiera el dolor consiguió distraerle. -¿Vivir? Pero ¿cómo? -preguntó la voz de su alma. --Sí, vivir como he vivido antes: de un modo agradable y placentero. -¿Y es que antes vivías de un modo agradable y placentero? -preguntó la voz. (Tolstoi, 1886, p 80)

     Los últimos momentos de Iván Ilych no son deprimentes ni dolorosos, sino llenos de esperanza. A pesar de que el mundo de la novela está lleno de hipocresía, tan desprovisto como está de amor verdadero, Tolstoi ofrece una alternativa. La compasión y el vivir plenamente se pueden hacer incluso cuando nos queda tiempo, y la aceptación del protagonista tanto de la compasión como de la mortalidad significa que su muerte puede ser feliz. La sinceridad, la piedad y la compasión son marcas de una buena vida, y abrirse paso hacia ellas es posible incluso en el lecho de muerte. Lo único seguro de esta vida es que vamos a morir y no lo digo en tono negativo, al contrario, me hizo reflexionar sobre lo importante que es el hoy y ahora, lo importante que es hacer las cosas con felicidad, disfrutando y sin arrepentimientos. En el caso de Iván, unos días antes de su muerte reflexiona en lo que fue su vida y en lo poco que disfrutó de ella. Se enfrascó en su trabajo y procuraba estar el menor tiempo posible con su familia por el simple hecho de que no disfrutaba la cotidianidad que le brindaban. ¿Será que el alma humana padece las mismas cuestiones hoy en día? ¿Qué ha cambiado…?



Bibliografía

- Alba Delia Fede. (2015). “La literatura en la Teoría del discurso social de Marc Angenot”. Revista digital, Año 4, Nro. 7, 2015 Facultad de Humanidades.

-Balzac Honoré de. (1833). “Eugenia Grandet”. Librodot.com.

-Barthes Roland. (1968). “El efecto de lo real”. París. Escuela Práctica de Altos Estudios, París.

-Benveniste, Émile. (1966). “Problemas de la Lingüística General.” Cap XV “De la subjetividad del lenguaje”. Siglo Veintiuno Editores.

-Borges Jorge Luis. (1974). “Fervor de Buenos Aires”. Epubgratis.es

-Tolstoi León. Año (1886). “La muerte de Iván Tolstoi”.  Le Libros.

-Zola Émile. (1880). “Naná”. Freeeditorial.

 

Sitios web

-Secretaría de Cultura

https://www.cultura.gob.ar/6-poemas-de-amor-escrito-por-jorge-luis-borges_6294/ [Consultado el día 21 de septiembre del 2024]

-Borges todo el año

Borges todo el año: Jorge Luis Borges: El tiempo y J. W. Dunne (borgestodoelanio.blogspot.com) [Consultado el día 29 de septiembre del 2024]



[1] Marc Angenot es un teórico social belga-canadiense, historiador de las ideas y crítico literario. Es profesor de literatura francesa en la Universidad McGill, Montreal, y titular de la Cátedra James McGill de Teoría del Discurso Social allí. Es un destacado exponente del enfoque sociocrítico de la literatura.

[2] Émile Benveniste ( Alepo, Siria, 27 de mayo de 1902-París, Francia, 3 de octubre de 1976 ) fue un teórico del lenguaje y profesor de lingüística francesa.

[3] Roland Barthes (Cherburgo, 12 de noviembre de 1915-París, 26 de marzo de 1980) fue un crítico, teórico literario, semiólogo y filósofo estructuralista francés, quien se interesó y escribió sobre crítica literaria, lingüística, filosofía del lenguaje, los signos, los símbolos y la fotografía.

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