“La constante y eterna dualidad del alma”
“…porque
si fuera conocible nuestra alma,
se
requeriría un alma segunda
para
conocer la primera
y una tercera para
conocer la segunda”.
(Borges)
En este trabajo exploraremos tres novelas
del siglo XIX, Naná de Émile Zola, Eugenia Grandet de Honoré de Balzac y La muerte de Iván Ilich de León Tolstói,
donde vamos a dirigir nuestra mirada hacia la constante dualidad del alma
humana y de cómo la sociedad de la época presenta una doble moral; sus deseos desenfrenados
entre el dinero, el amor y su crisis existencial entre la vida y la muerte.
Dijimos “sociedad de la época”, pero, ¿será que el alma humana padece las
mismas cuestiones hoy en día? ¿Qué ha cambiado?
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Émile Zola |
Aunque Nana manipula a los hombres para
su beneficio, también es una víctima de los males sociales como la pobreza, la
corrupción moral y el patriarcado. A pesar de su oficio, es capaz de amar y
anhela enamorarse de alguno de los hombres en su vida. Sin embargo, renuncia a
la idea de tener una familia ideal para perseguir la riqueza y el éxito económico.
Proveniente de un entorno empobrecido, no tiene más opción que vender su
cuerpo, ya que las oportunidades laborales para las mujeres son limitadas. Así,
mientras usa su sexualidad para obtener dinero, también es abusada, explotada y
dañada por una sociedad patriarcal que la oprime.
Nos detenemos
un momento…
Alba Delia Fede cita a Angenot el cual dice: “El
análisis del discurso opera directamente sobre la división del trabajo
simbólico y plantea, entonces, como principio heurístico la necesidad de
aprehender globalmente lo que se dice, la manera en que se lo dice, quién puede
decir qué a quién y según qué funciones aparentes u ocultas, ocupando qué
posiciones y con qué resultados socialmente probables.” (Angenot, 2010) En
este sentido vemos como la literatura se alimenta de la historia y la sociedad
en la que se desarrolla, por lo que resulta impensable concebirla como un
fenómeno aislado o independiente. Su vínculo con el contexto que la envuelve es
una idea compartida por importantes lingüistas, entre ellos Marc Angenot[1],
quien sostiene que todo discurso está inmerso en una cultura que lo condiciona
y a su vez es un componente social, conectado a un contexto específico, y por
ello es imposible analizarlo sin considerar el entorno y las circunstancias
sociales en donde fue producido.
La
novela, además, presenta un lenguaje culto y coloquial, ya que el autor
se expresa mediante los personajes con un lenguaje simple, ordenado y claro. El
lenguaje culto se presenta en la manera educada de hablar del Conde Muffat. Es
lenguaje coloquial por la manera de hablar simple de Naná. Muffat, este hombre complaciente y falto
de carácter experimenta un abominable conflicto interior, una dualidad en su
alma, en el que pelean a muerte su castrante religiosidad y los instintos
animales reprimidos durante toda su juventud. Constante duplicidad entre Naná y
Muffat; para que haya explotación es necesario contar con seres deseosos de
exprimir y ser exprimidos; para que exista una pasión verdaderamente perversa
se necesita involucrar a una consciencia profundamente religiosa. El placer sexual y el apego por los lujos
son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo. ¿Desean
ambos sectores la posición del otro? “Hacía
tiempo que el público de un teatro no se había revolcado en la necedad más
irrespetuosa. Esto le regocijaba.” (Zola, 1880, p. 17) Naná, símbolo de
varias cuestiones a la vez. Por un lado, representa la doble moral de los demás
personajes, que cuestionan determinados estilos de vida, pero que, sin embargo,
en la intimidad, realizan las mismas acciones “viles”; y por otro, configura la
belleza inigualable, así como la promiscuidad sexual y la fama que se
acrecienta mediante rumores que corren a su alrededor. Aunque
Naná asciende a la alta sociedad, tiene muchas deudas que no logra saldar. Sin
embargo, ironiza con el dinero, muestra su independencia y empoderamiento. Ella
no necesita su dinero, burla a los hombres ricos.
—Es
muy gracioso. Los hombres ricos se imaginan que lo pueden tener todo con su
dinero… ¿Y si yo no quiero? Me importan un bledo tus regalos. Me darías París,
y seguiría diciendo no, siempre no… Ya ves que esto no es muy limpio. Pues lo
encontraría muy agradable si me hiciese feliz vivir aquí contigo, pero
reventaría en tus palacios si mi corazón te repeliese… ¡Ah, el dinero! Pobre
perrito mío; lo tengo en cualquier sitio. Mira tú, le pego patadas al dinero,
lo escupo. (Zola, 1880, p. 208)
Édouard Manet (1877)
Como dijimos anteriormente, aunque Naná
explota a los hombres, también es víctima de males sociales como la pobreza, la
depravación y el patriarcado. Es capaz de amar a pesar de su profesión, de ahí
que quiera enamorarse de alguno de los hombres de su vida. Sin embargo,
renuncia al lujo de tener una familia perfecta para perseguir la riqueza y la
prosperidad. Procedente de un entorno pobre, no tiene más remedio que recurrir
a la venta de su cuerpo, ya que las mujeres tienen menos opciones de trabajo.
Lo
vulgar y lo “culto”
Observamos un ambiente ambiguo, dual en
los encuentros que se llevan a cabo en salones y cenas. Por un lado,
encontramos las típicas maneras formales de la clase alta, así como por otro,
ciertas conversaciones más “vulgares”, que no combinan con lo que se practicaba
tiempo atrás. Además, es en el Teatro de
Variatés, donde se vivencian los comportamientos propios de la doble moral de
sus espectadores.
No obstante, en su lujo y en
medio de aquella corte, Naná se aburría soberanamente. Tenía hombres para todos
los minutos de la noche, y dinero hasta en los cajones de su tocador, entre los
peines y los cepillos, pero esto no la contentaba, y sentía como un vacío en
algún sitio, un agujero que la hacía bostezar. Su vida se arrastraba
desocupada, volviendo siempre a las mismas horas monótonas. El mañana no
existía para ella, que vivía como un pájaro, segura de comer y dispuesta a
posarse sobre la primera rama que se le antojase. (Zola, 1880, p, 228)
La tentación de la belleza femenina es el
motivo de perdición para muchos. En el caso del conde Muffat, observamos un
motivo recurrente en muchas páginas de la literatura mundial: los hombres que
pierden la cabeza o se embelesan ante la contemplación de la belleza femenina.
Amar a Naná, sin ser correspondido, y engañando a su propia esposa. Es esta
dualidad que no pudo manejar la que lo condujo trágicamente al suicidio.
Eugenia
Grandet
"Eugenia
Grandet" es una novela escrita por Honoré de Balzac, publicada, de manera
completa, en el 1834.
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Honoré de Balzac |
Eugenie Grandet no nos puede dejar
indiferentes como lectores. El lenguaje figurado, el poder realista e imaginativo
de la descripción y los diálogos merecen especial atención.
“Es en y por el lenguaje, como el hombre se constituye como sujeto;
porque el solo lenguaje funda en realidad, en su realidad que la del ser, el
concepto de ego.” (Benveniste[2],
1966). El lenguaje nos atraviesa, nos constituimos como tales
a partir del lenguaje, no podemos imaginarnos fuera del lenguaje. No es un mero
instrumento, sino que además tiene la capacidad de simbolizar y representar. En
el discurso, el lenguaje, es articulado, tiene contenido y la posibilidad de
actualizarlo tomando la palabra. Allí el hombre constituye su ego y se reconoce
como tal. Nos reconocemos gracias al lenguaje, como hombre, mujer, estudiante,
hijo, hermano, padre y depende en qué lugar o momento nos situamos.
Honoré de Balzac fue uno de los primeros
literatos que buscó la equidad en la Francia moderna de aquellos años,
mostrando la vida real de sus contemporáneos. Uno de los temas principales de
sus novelas es el tema del poder destructivo del dinero y la degradación del
alma bajo la influencia del oro. Y allí vamos…
Breve
resumen de Eugenia Grandet
Novela realista. Es la historia de una
heroína, hija de un acaudalado inversionista, la cual se ve asediada por dos
familias burguesas que buscan su mano. Ella permanece fiel a su verdadero amor,
su primo Carlos. Asfixiada por las convenciones sociales y por la avaricia de
su padre, su temperamento sumiso se rebela por amor. Pero ese mismo amor que la
ayuda a madurar es también el causante de su soledad, monotonía y melancolía
que enmarcan su estéril existencia.
Carlos, su primo, elegante. Los avaros no
creen en otra vida. El dinero domina las leyes, la política. Al Sr. Grandet no
le interesa la muerte de su hermano y el sentimiento de su sobrino, Carlos. La
avaricia sin límites. Es una energía que lo atrae así mismo. Dinero en suma.
Epopeya de la riqueza. Arte de acumular beneficios para provecho propio.
Muestra la movilidad de la fortuna, como fuente viva. Aquí queda evidenciado:
Quería salvar el honor de su
hermano muerto sin que le costase un sueldo ni a su sobrino ni a él. Sus
capitales iban a ser invertidos por un plazo de tres años, no tenía más que
regentar su patrimonio; necesitaba, pues, dar otro alimento a su maligna
actividad. El alimento acababa de encontrarlo en la quiebra de su hermano.
Sintiendo el vacío entre sus garras, siempre ansiosas de presa, quería triturar
a los parisienses en provecho de Carlos y mostrarse buen hermano sin que le
costase nada. El honor de la familia resultaba tan ajeno a su proyecto, que su
buena voluntad debe compararse a la necesidad que sienten los jugadores de ver
cómo se juega bien una partida en que no han apostado. (Balzac, 1833, p. 57)
Eugenia se ocupa de su primo. Le “entrega
su tesoro”.¿Símbolo de amor o es el despojo del elemento destructor? Esto le
trae siniestras consecuencias, dado que en año nuevo debe mostrarle a su padre
el oro acumulado que cada año le regalaba. Este acto sirvió para sacar de las
sombras la “bestia” de su padre escondida en el amor desenfrenado por el oro. “-¡Ah!, hija mía -dijo besando a Eugenia en
ambas mejillas-, estoy trabajando por ti...quiero que seas feliz. Y para serlo
hace falta dinero. ¡Sin dinero, despídete! ¡Maldita sea (…). Anda, enséñame tu
tesoro, pequeña”. (Balzac, 1833, p. 91)
Eugénia Grandet Daniel Hernández Morillo
(1833)
Eugenia y Carlos
Tan pronto como el amor irrumpe en la vida
de Eugenia, su mente también se despierta: ha pasado un cuarto de hora desde la
llegada de su primo, y tiene más pensamientos que desde que apareció en el
mundo. La muchacha se siente atraída por los rasgos de Carlos: belleza
refinada, ropa de moda y sus modales. Al principio Eugenia busca
inconscientemente complacer a su primo y quiere llamar su atención con su
apariencia, luego se rebela contra el orden del padre establecido en la casa y
al mismo tiempo oculta sus pensamientos y sentimientos a los demás. El padre de
Carlos muere; queda en bancarrota. Eugenia tiene oro, su tesoro. Pasa el tiempo…
¿y Carlos? Es un joven con un corazón noble que aprende rápidamente la
moralidad pública sin principios, lo que no solo cambia, sino que corrompe su
carácter. Carlos se volvió duro. Se dedicó a la usura. Su vida se limita a los
intereses puramente materiales. Solo Eugenia sigue siendo ella misma: una chica
pura, amable, indulgente e infinitamente amorosa.
No simulaba el dolor, lo
sentía de veras, y el velo que la pena tendiera sobre sus facciones le daba ese
interesante aspecto que tanto gusta a las mujeres Eugenia lo quiso más todavía.
Sin duda, la desgracia que había caído repentinamente sobre Carlos, le había
acercado a Eugenia. Ya no era aquel muchacho rico, elegante, colocado en una
esfera inaccesible para ella, sino una pariente sumido en una horrorosa
miseria. La miseria engendra la igualdad. La mujer tiene esto de común con los
ángeles: los seres que sufren le pertenecen. (Balzac, 1833, p. 60)
Lo que
el dinero no puede comprar
Papá Grandet no aprecia el poder y las
oportunidades que el dinero puede ofrecer, sino el dinero en sí. Ama todo lo
que está relacionado con ellos: las ganancias, el aumento, las inversiones de
capital en una u otra empresa, el almacenamiento, el movimiento, la admiración
(como en el caso de las monedas de oro, que regala a su hija Eugenia en cada
cumpleaños) e incluso la conciencia de la existencia del dinero mismo. Ve
dinero, no personas. “…porque raíz de
todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se
extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” (La Biblia).
El Sr. Grandet, es la personificación del poder, del dinero, de la avaricia y
por sobre todo, de la indiferencia del amor paternal ante su hija. Quedan
evidenciadas las consecuencias del amor humano al dinero a partir del ejemplo
de su carácter y de su historia de vida.
El
amor de Eugenia y la avacia de Grandet
Eugenie Grandet podría ser llamada
exactamente lo contrario de su padre, si es que no hay un "pero": ha
heredado de él su principal rasgo de carácter: la terquedad interior. El
escritor enfatiza periódicamente lo común en el comportamiento del padre y la
hija: el amor de Eugenia y la avaricia de Grandet. Su padre siente
intuitivamente similitud con su hija, pero su avanzada edad y su corazón,
arraigado en la pasión por el oro, no le permiten ver la verdadera naturaleza
de Eugenia, mientras tanto, ella es muy consciente de quién es su padre. Esto
produce en ella una gran angustia; “la
fortuna no le era ni poder ni consuelo; solo la religión, el amor, la fe en el
porvenir podían darle aliento.” (Balzac, 1833, p. 111) Y, sin embargo, una
gran alegría, Eugenia logra darle un buen fin a su dinero: “Acumula cuidadosamente sus rentas (...) fundaciones
piadosas, un hospicio para los ancianos, escuelas cristianas para los niños,
una biblioteca pública, eran públicos testimonios de su noble generosidad.
(Balzac, 1833, p. 124)
En
busca del equilibrio
Los temas abiertos y desarrollados en la
novela se refieren principalmente al dinero y la religión. Y en los ejemplos de
dos personajes, el viejo Grandet y su hija Eugenia, podemos rastrear cómo estos
dos valores son incapaces de satisfacer la vida de una persona, viviendo en constante
dualidad. Grandet ganaba más y más dinero, no podía detenerse y ser lo
suficientemente feliz: el dinero se convirtió en su mayor felicidad y miseria
al mismo tiempo. En cuanto a Eugenia, no valora tanto el dinero, el mundo
interior es más importante para ella. Encuentra alivio en la religión, paz
interior. Se enamora de su primo Carlos, y lleva este amor debido a todos los
postulados del cristianismo, pero vemos que esto tampoco le trae felicidad.
Así, Balzac presagia una crisis de valores comunes que se vuelven incapaces de
satisfacer las esperanzas de las personas.
La
muerte de Iván Ilich
“… ¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa o la de triste horror, esa otra cosa que pudo
ser la espada o el escudo y que no fue?...”(Borges, Lo perdido.
Fragmento.)
La muerte de
Ilych se publicó en 1886, varios años después de un período de depresión y
agitación intelectual personal (1875-1878) que terminó con la conversión de
Tolstoi al cristianismo.
El cristianismo
de Tolstoi es bien conocido, pero sus ideas sobre la fe y Dios fueron el
producto complejo de años de meditación torturada a través de numerosas crisis
de fe. La gran crisis que precedió a su conversión comenzó con la lucha de
Tolstoi con la inevitabilidad de la muerte, que para Tolstoi parecía hacer que
la vida careciera de sentido.
La resistencia de lo «real»
(bajo su forma escrita, por cierto) a la estructura es muy limitada en el
relato de ficción, construido por definición sobre un modelo que, a grandes
líneas, no sufre otras presiones salvo las de lo inteligible; pero este mismo
“real” se vuelve la referencia esencial en el relato histórico que se supone
refiere “lo que realmente ha pasado”: qué importa entonces la no funcionalidad
de un detalle desde el momento que él denota “lo que ha ocurrido”: lo “real
concreto” se vuelve la justificación suficiente del decir. (Barthes[3],
1968)
Entre la vida y la muerte
No
se trata ni de una cosa ni de la otra, sino de la vida y… la muerte. Antes en
mi cuerpo habitaba la vida, ahora huye, se marcha y no puedo retenerla. Sí. No
tiene ningún sentido seguir engañándome. ¿Acaso no es evidente para todos,
menos para mí, que me estoy muriendo? (Tolstoi, 1886, p 54)
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León Tolstoi |
El convaleciente Carolus - Duran (1860)
Apariencias
El decoro es
un tema constante en la obra, como la organización de bailes, comidas, rodeado
de la alta sociedad, moviendo a las personas a las personas a comportarse de
manera contraria a sus emociones genuinas (generalmente egoístas). Preocupados
más por lo externo, la fachada que
por la bondad. El mundo interior de los personajes se esconde, y nadie parece
preocupado por el deplorable estado de su moral. La duda existencial. La
doble moral y la dualidad del alma. Torturado en su lecho de muerte. Describe
su vacío interior, aunque tiene una experiencia espiritual y reflexiva.
En
medio del egoísmo; la compasión
“Solo
Guerásim lo comprendía y le compadecía.” (Tolstoi, 1886, p 68) En todas partes de la novela, Tolstoi habla del deseo de
Iván Ilych por el decoro, la vida honorable y la amabilidad. Esta motivación es
un pobre sustituto de una vida más rica y comprometida. La ocupación de las
pequeñas preocupaciones sociales y la decoración de interiores son la forma que
tiene Iván Ilych de escapar del mundo real que le rodea. Las prioridades fuera
de lugar son la perdición de todos los personajes de la novela, excepto Guerásim,
cuya simple bondad hace que Iván Ilych se cuestione toda su vida. Existe en el
relato una realidad interna en contraposición a una apariencia externa. La
brecha entre la verdad interior y la apariencia exterior se hace evidente casi
cada vez que dos personajes hablan entre sí. La hipocresía es una forma de vida
para los personajes de la novela, ya que casi todas las declaraciones se hacen
para ocultar motivaciones y sentimientos reales. A medida que Iván Ilych se
enferma cada vez más, la hipocresía del mundo que lo rodea le duele tanto como
su enfermedad. En Gerásim, la brecha no existe, e Iván Ilych queda impactado
poderosamente por el ejemplo del niño campesino.
La dualidad del alma en busca de Redención
¿Qué es lo que quieres? -Fue
la primera noción clara, capaz de expresarse en palabras, que oyó. ¿Qué es lo
que necesitas? ¿Qué es lo que necesitas? -se repitió-. ¿Qué? No sufrir. Vivir
-respondió. Y de nuevo se sumió en tal estado de concentración que ni siquiera
el dolor consiguió distraerle. -¿Vivir? Pero ¿cómo? -preguntó la voz de su
alma. --Sí, vivir como he vivido antes: de un modo agradable y placentero. -¿Y
es que antes vivías de un modo agradable y placentero? -preguntó la voz.
(Tolstoi, 1886, p 80)
Los últimos
momentos de Iván Ilych no son deprimentes ni dolorosos, sino llenos de
esperanza. A pesar de que el mundo de la novela está lleno de hipocresía, tan
desprovisto como está de amor verdadero, Tolstoi ofrece una alternativa. La
compasión y el vivir plenamente se pueden hacer incluso cuando nos queda
tiempo, y la aceptación del protagonista tanto de la compasión como de la
mortalidad significa que su muerte puede ser feliz. La sinceridad, la piedad y
la compasión son marcas de una buena vida, y abrirse paso hacia ellas es
posible incluso en el lecho de muerte. Lo único seguro de esta vida
es que vamos a morir y no lo digo en tono negativo, al contrario, me hizo
reflexionar sobre lo importante que es el hoy y ahora, lo
importante que es hacer las cosas con felicidad, disfrutando y sin arrepentimientos.
En el caso de Iván, unos días antes de su muerte reflexiona en lo que fue su
vida y en lo poco que disfrutó de ella. Se enfrascó en su trabajo y procuraba
estar el menor tiempo posible con su familia por el simple hecho de que
no disfrutaba la cotidianidad que le brindaban. ¿Será que el alma humana padece
las mismas cuestiones hoy en día? ¿Qué ha cambiado…?
Bibliografía
- Alba
Delia Fede. (2015). “La literatura en la
Teoría del discurso social de Marc Angenot”. Revista digital, Año 4, Nro.
7, 2015 Facultad de Humanidades.
-Balzac Honoré de. (1833). “Eugenia Grandet”. Librodot.com.
-Barthes Roland. (1968). “El efecto de lo real”. París. Escuela
Práctica de Altos Estudios, París.
-Benveniste, Émile. (1966). “Problemas de la Lingüística General.”
Cap XV “De la subjetividad del lenguaje”. Siglo Veintiuno Editores.
-Borges Jorge Luis. (1974). “Fervor de Buenos Aires”. Epubgratis.es
-Tolstoi León. Año (1886). “La muerte de Iván Tolstoi”. Le Libros.
-Zola Émile. (1880). “Naná”. Freeeditorial.
Sitios web
-Secretaría de Cultura
https://www.cultura.gob.ar/6-poemas-de-amor-escrito-por-jorge-luis-borges_6294/
[Consultado el día 21 de septiembre del 2024]
-Borges todo el año
Borges
todo el año: Jorge Luis Borges: El tiempo y J. W. Dunne
(borgestodoelanio.blogspot.com) [Consultado el día 29 de
septiembre del 2024]
[1]
Marc Angenot es un teórico social belga-canadiense, historiador de las ideas y
crítico literario. Es profesor de literatura francesa en la Universidad McGill,
Montreal, y titular de la Cátedra James McGill de Teoría del Discurso Social
allí. Es un destacado exponente del enfoque sociocrítico de la literatura.
[2]
Émile Benveniste (
Alepo, Siria, 27 de mayo de 1902-París, Francia, 3 de octubre de 1976 ) fue un
teórico del lenguaje y profesor de lingüística francesa.
[3]
Roland Barthes (Cherburgo, 12 de noviembre de 1915-París, 26 de marzo de 1980)
fue un crítico, teórico literario, semiólogo y filósofo estructuralista
francés, quien se interesó y escribió sobre crítica literaria, lingüística,
filosofía del lenguaje, los signos, los símbolos y la fotografía.
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