¿Quién es tu cobertura? Desaprender para Aprender. Parte 1

 En el Salmo 105:15, el Señor dice “No toquen a mis ungidos; no hagan daño a mis profetas” ¿No enseña este versículo que algunos Cristianos (p. ej. los profetas) poseen una autoridad indiscutible?

 Bajo el Antiguo Pacto, Dios ungió especialmente a los profetas para que fueran los portadores de Sus oráculos. Hablar contra ellos era hablar contra el Señor. Pero en el Nuevo Pacto, el Espíritu es derramado sobre todo el pueblo de Dios. Todos los que han recibido a Cristo (el Ungido) están ungidos por el Espíritu Santo (1 Jn. 2:27) -y todos pueden profetizar (Hech. 2:17-18; 1 Cor. 14:31). 

 De esta manera, la oración de Moisés de que todo el pueblo de Dios recibiría el Espíritu y profetizaría se ha cumplido desde Pentecostés (Núm. 11:29; Hech. 2:16-18). Lamentablemente, líderes clericales y “profetas” auto proclamados han abusado y usado indebidamente el Salmo 105:15 para controlar al pueblo de Dios y desviar las críticas. Pero esta es la verdad: Ya que todos los Cristianos han sido ungidos con el Espíritu, todos pueden profetizar (Hech. 2:17-18; 1 Cor. 14.31). 

Bajo el Nuevo Pacto, “No toquen a mis ungidos” equivale a “someteos unos a otros en el temor de Cristo” (Efe. 5:21), porque la unción del Espíritu ha venido sobre todos los que creen en el Mesías. Por consiguiente, “no tocar al ungido de Dios” ¡se aplica hoy a cada cristiano! Negar esto es negar que todos los Cristianos tienen la unción (1 Juan 2:20,27).

Frank Viola

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