¿Quién es tu cobertura? Parte 3

 Sujeción Contra Obediencia 

 ¿En qué difiere la sujeción de la obediencia? La sujeción es una actitud. La obediencia es una acción. La sujeción es absoluta. La obediencia es relativa. La sujeción es incondicional. La obediencia es condicional. La sujeción es un asunto interior. La obediencia es un asunto exterior. 

 Dios nos convoca a tener un espíritu de humilde sujeción hacia los que ha colocado en autoridad sobre nosotros en el orden natural. Sin embargo, no podemos obedecerles si nos mandan hacer lo que viola Su voluntad, porque la autoridad de Dios es más alta que cualquiera autoridad terrenal. 

 No obstante, uno puede desobedecer al tiempo que se somete. Se puede desobedecer a una autoridad terrenal y mantener un espíritu de humilde sujeción. Se puede desobedecer al tiempo que se mantiene una actitud de respeto y reverencia, distinto al espíritu de rebelión, injuria y subversión ( 1 Tim. 2:1-2; 2 Ped. 2:10; Judas 8). La desobediencia de las parteras Hebreas (Éxo. 1:17), los tres jóvenes Hebreos (Dan. 3:17-18), Daniel (Dan. 6:8-10), y los apóstoles (Hech. 4:18- 20; 5:27-29) ejemplifican el principio de estar sujeto a una autoridad oficial al tiempo que se le desobedece cuando ésta choca con la voluntad de Dios. 

 Es cierto que que Dios ha dado autoridad (exousía) a los creyentes para ejercer ciertos derechos. Entre ellos está la autoridad de ser hechos hijos de Dios (Jn. 1:12), poseer propiedades (Hech. 5:4), decidir casarse o permanecer célibes (1 Cor. 7:37), decidir qué comer o beber (1 Cor. 8:9), sanar las enfermedades (Mar. 3:15), expulsar demonios (Mat. 10:1; Mar. 6:7; Luc. 9:1; 10:19), edificar a la iglesia ( 2 Cor. 10:8; 13:10), recibir bendiciones especiales asociadas con ciertos ministerios (1 Cor. 9:4-18; 2 Tes. 3:8-9), gobernar naciones y comer del árbol de la vida en el reino futuro (Ap. 2:26; 22:14). 

 ¡Pero en ninguna parte la Biblia enseña que Dios ha dado autoridad (exousía) a los creyentes sobre otros creyentes! 

 Recordemos la palabra de nuestro Señor en Mateo 20:25-26 y Lucas 22:25-26 donde condenó las formas de autoridad tipo exousía entre Sus seguidores. Este hecho debe darnos pausa para una seria reflexión. Por lo tanto, sugerir que los líderes en la iglesia deben ejercer la misma clase de autoridad que los dignatarios representa lógicamente un salto y una generalización excesiva. 

Una vez más, el NT nunca vincula la exousía a los líderes de la iglesia, ni establece que algunos creyentes tienen exousía sobre otros creyentes. Sin duda, el AT describe a los profetas, sacerdotes, reyes y jueces como autoridades oficiales. Esto se debe a que estos “oficios” eran sombras de los ministerios autoritativos de Jesucristo mismo. Cristo es el verdadero Profeta, Sacerdote, Rey y Juez. 

Pero en el NT nunca encontramos que se describa o represente a algún líder como una autoridad oficial. Esto incluye a los sobreveedores locales, así como a los obreros extra locales. Para ser franco, la noción de que los Cristianos tienen autoridad sobre otros Cristianos es un ejemplo de exégesis forzada y, como tal, es Bíblicamente insostenible. 

Cuando los líderes de la iglesia ejercen el mismo tipo de autoridad que desempeñan los oficiales gubernamentales, ¡se vuelven usurpadores! Cierto es que la autoridad funciona en la iglesia, pero la autoridad que opera en la ekklesía es notablemente diferente de la que se ejerce en el orden natural. Esto tiene sentido ya que la iglesia no es una organización humana, sino un organismo espiritual. La autoridad que opera en la iglesia no es oficial. Es autoridad orgánica.

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