Introducción La literatura, a lo largo de la historia, (y de nuestra formación) ha sido uno de los territorios privilegiados donde se inscriben y se disputan las huellas del poder, la exclusión y la resistencia. Hoy, las narrativas contemporáneas ponen en primer plano aquellas voces históricamente marginadas por el racismo, el clasismo y el patriarcado, haciendo de la palabra escrita un campo de denuncia y, al mismo tiempo, de esperanza. Obras como El color púrpura de Alice Walker, Cuando me muera quiero que me toquen cumbia de Cristian Alarcón, Chico sucio de Mariana Enríquez, La fiesta ajena de Liliana Heker y Negra de mierda de Juan Solá, desde geografías y estéticas diversas, iluminan un mismo horizonte: la marca del cuerpo como lugar donde se concentran las violencias sociales, pero también como espacio de resistencia, ternura y dignidad. En este ensayo abordaremos cómo los cuerpos atravesados por la raza, el gé...
Comentarios
Publicar un comentario