Sincronizados en el UNO



Hebreos: 1: 1-2

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…

Como tenemos una nueva vida en Cristo y somos parte de su Cuerpo, Dios nos hablará siempre como si estuviera hablando con su propio Hijo. Cuando Dios mira a su Iglesia, sólo ve a un Cuerpo y a Cristo como la cabeza. En consecuencia, todo el Cuerpo vive bajo el estándar de vida de la Cabeza.

Así como ocurre con una partitura de música, en este tiempo, el Padre nos habla en la clave del Hijo, esto marcará el tono del Mensaje que el Padre espera que comprendamos y transmitamos. La clave que figura al inicio del pentagrama gobernará la manera en cómo se ejecutará toda la partitura.

Como la clave domina todo, el intérprete debe someterse a ese Gobierno para ejecutar la partitura, exactamente como el autor la escribió. Cualquier variación sobre la partitura original caerá dentro del terreno de la “improvisación”, algo que nunca estuvo contemplado en la mente del autor a la hora de escribir su Obra Maestra.

Mateo: 17: 2 Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; a Él oíd.

La biblia está escrita en la clave del Uno (La Plenitud de Dios), si tomamos las Escrituras como Inspiración del Espíritu Santo no está en nuestras manos usar la clave qué mejor nos parezca.

El Espíritu Santo estableció la clave del Uno (La Plenitud de Dios), en el inicio de la Obra Maestra y los mejores intérpretes somos aquellos que hemos tomado la decisión de morir sí mismo para que cada día La Persona de Cristo se pueda manifestar sin impedimentos. (Evangelio)

En los últimos años se levantó una corriente dentro de las congregaciones donde se afirmaba que cada persona tiene un “propósito personal”, mover a las personas de esa desafinación es un trabajo arduo porque llevan en sus mentes una marca que les asegura que son especiales y tratarán por todos los medios ejecutar a oído su Propia Partitura alejada del Cuerpo, que es la Sinfonía que el Padre está afinando en éstos días.

Sin embargo, dentro de la partitura de una Obra Maestra, todas las notas, (santos) tienen la misma importancia y una función específica por eso forman parte de la Obra Maestra.

La importancia no está en las notas, particularmente, sino en la clave que figura al principio del pentagrama, porque determina el propósito de cada nota y en el momento en que deben ser ejecutadas en el Uno, (Plenitud de Dios) dentro de la Obra Maestra, que es Cristo y la Iglesia trayendo un sonido agradable, armónico y sinfónico que traerá Gloria y la Manifestación del Uno en nuestra Generación.

Que sea de Edificación.

Gracia y Paz a todos!!!


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